noviembre 29, 2012


Antes era hoy
Después era ayer
entre Antes y Después
estás tú.

noviembre 06, 2012

misiva no. 4

Confío en que todo puede decirse y con ese valor vine a hablarte. No me siento cómodo. Sé que pronto vas a venir. Tengo muchas ganas de verte. No sé si te puedo corresponder… lo lamento. Verás, es que contigo me siento diferente. Ya sabes que las reglas no las pongo yo. Me he vuelto ciego, invariable, incrédulo ante el mundo. Y te lo digo así, al principio, porque siento que es justo ser sincero. Cuando no consigues las palabras para decir, es mejor dejarlas escondidas y susurrar. No tanto por ellas, sino por ti. Cuando me encuentro documentando lo que me pasa, es que se va a acabar.

Tuyo,
no como me gustaría

octubre 25, 2012

diálogo


-Deberías tener celos de la luz de la luna que me acaricia y del mar que canta en mi oído. Ya ves que como tú no estás aquí, hay quien lo haga.

-Pues sabrás que no tengo celos. La luna es mi testigo y el mar mi aliado. Aunque ella te acaricia y él te canta, es mi piel la que sientes y mi voz la que escuchas.

octubre 12, 2012

misiva no. 3


Vine por ti pero no estás. Recargado en la puerta me ataca esa frustración y decido quedarme unos minutos para escribir este mensaje. No sé si voy a deslizarlo debajo de la puerta, no lo sé. Voy a intentar no escribir el "te" que le agrego al final de todos los verbos cuando hablo de ti. Intentaré utilizar al mínimo pronombres posesivos. Al final, nada nos separa porque nada nos une. La cosa es que quiero hacer las paces con el tiempo y supongo que es importante que tú lo sepas. Quería que me enseñaras la conjugación del verbo alegar y todos los usos del adjetivo enajenado. Te lo juro que venía a preguntarte. Si hubieras estado, hasta habríamos hablado de muebles y casas. Creo que habría comentado contigo mis parajes enciclopédicos deseados y al mismo tiempo prohibidos. Me habría callado para detallar cuando hablas, despacio, para que no se me olvide. Verás, olvido rápido aunque me cueste.

Anoche soñé contigo. Soñé que eras una sorpresa y que yo no te conocía y que llegabas de repente y ¡Bum! Ya te conocía y eras tú y yo agregaba el "te" final a todos los verbos porque Después... Después iba a mirarte, a cocinarte, a escribirte, a deletrearte, a besarte, te, te, te, te… tantas tes como tús y como yos había en mi sueño. Pero me desperté y quise venir a contarte todo. Qué bueno que no estás porque probablemente no lo habría dicho. Es que soy muy penoso y también tengo miedo. Creo que lo que más quería decir es esto: que me da miedo y que por favor no me espantes.

Supongo que ahora estás en algún sitio para cenar y escuchas la música que imagino, mientras también escribes un mensaje para mí. La cosa con las oraciones de mi vida es que no les faltan sujeto, sino complementos directo e indirecto. En fin, ya mejor dejo de escribir tanto y empiezo a caminar de regreso a mi ninguna parte, seguro pronto vas a llegar y yo no sabría responder por qué estoy aquí recostado en tu puerta escribiendo un mensaje. Ya sé que no me entiendes, sin embargo, pon en todos los silencios que quiero verte, que me gustas y que muero por saber que nada de esto es verdad. Eso: quiero saber que es mentira, que tú también lo eres y así nadie saldrá más dañado.

A veces quisiera ser más viejo, saber más ahora que conozco mis destrezas e ineptitudes. Es que la juventud tiene esta sañuda necesidad de relacionarlo todo con el amor, y yo, ya no estoy para estos reproches. Bueno, ahora sí mejor me voy. Tal vez otro día te cuente todo e incluso te lea esto. No es tan relevante de todas formas, hasta que empiece a escribir con “te” todos los verbos de mi vocabulario.

Tuyo,
apolínea y dionisíacamente.


septiembre 30, 2012


Algo hay. Algo se esconde en el tiempo y se asoma entre sus ojos cuando me ve.






septiembre 15, 2012

recomendaciones para ir de excursión

Hay terrenos baldíos y zonas en reclamación que no deben provocarse.
Nunca te perderás en los parques nacionales, quédate en ellos.
Abrígate de palabras terciopelo en el invierno enajenado.
No te lleves la urgencia de relacionar todo con el amor.
Habla con tu lengua de las imperfecciones de mi cuerpo.
Dibuja una topografía acaudalada y coloca tus regiones naturales al límite de las mías.
Aprende mis dialectos preferidos y comenta de las historias que escuchaste entre los nativos.
Desnúdame, sé mis vestiduras en la entrega apurada. Sé las armas de la guerra civil que avanza hasta mis ojos.
El tiempo se congelará, por un tiempo.
Cultiva mis áreas deforestadas con inmanencia.
Cuídate de lo salvaje, de mis selvas escondidas.
Hazme insecto clavado en la pared.
No acorrales a destiempo la tristeza entre el pecho y la pared.
No obstante, jamás, por encima de todo,
uses el barco casi hundido del puerto.

septiembre 09, 2012

misiva no. 2

"Me gustaría quedarme aquí, así, contigo. Me gustaría que no pasara el tiempo"

Qué cosas tan lindas dices… que no pase el tiempo (mientras pensaba en aquel texto de Garibay)… Yo también desearía que el tiempo dejara de pasar, pero me  temo que pronto entrarás al tiempo y al espacio de todos los humanos.

Ahora, luego, Después, me pregunto: ¿puede el tiempo detenerse cuando se está lejos? La distancia no es solo mar, o tierra… también es tiempo.

Traspasado por deliquios pregunto por qué olvido la sonrisa que pones detrás de cada palabra… tarde veo y las repaso. Súbitamente no creo que son para mí, ni mucho menos que son mías. Lo repito mentalmente, y aún así, no llego a entenderlo.

Creo que necesitaba más de una semana para entender.

El tiempo entonces se quedará en silencio para poder, a veces, recordarnos. Toda esta energía que cuanto más enamorada, más la siento mía y no, permanecerá móvil: mitad sueño, mitad recuerdo.

Ajeno,
lamentablemente.